Alternando con los recorridos por el Yellowstone hicimos algunas actividades y visitas por Cody y sus alrededores para explorar lo que del legendario «far West» ha llegado hasta nuestros días. El retorno a Utah lo haríamos por el este de Wyoming, lo que aprovechamos para parar en el Wyoming Dinosaur Center y desviarnos a la reserva de los indios shoshones.
Cody y "el lejano oeste"
De los aborígenes que poblaron lo que hoy es el Parque Yellowstone, y que lo tuvieron por un lugar sagrado, no queda hoy el menor vestigio.
Los únicos recuerdos y costumbres del pasado que han quedado son los que dejaron los pobladores llegados ya muy avanzado el siglo XIX y sobre los que se ha creado la leyenda del Lejano Oeste.
El territorio que circunda a Yellowstone está dividido en grandes propiedades con ranchos dedicados a la cría del ganado, donde persiste la figura del vaquero y su caballo, que son el símbolo de Wyoming y que se han convertido también en una atracción turística.
La ciudad más cercana al parque por su entrada este es Cody, que debe su nombre a su fundador, Buffalo Bill. En ella se ofrecen paseos a caballo, en parajes similares a los que recorrían los cow-boys para guiar el ganado. Nosotros dimos un paseo en un bosque cercano al Shoshone River.
Fue un ameno paseo entre coníferas, con la vista de formaciones rocosas de formas curiosas y con el paso de dos torrentes, muy al estilo de los westerns.
velada de rodeo en Cody
Otro de los legados que dejó la conquista del oeste fue la competición entre domadores de ganado, que hoy se ha convertido en los rodeos. En Cody, capital mundial del rodeo, había anunciado uno en las fechas en que estábamos allí y aprovechamos para verlo.
Cuando llegábamos a Cody caía un enorme chubasco sobre la ciudad. El rodeo era de noche y, a la hora de comenzar, el cielo ya estaba despejado.
El espectáculo comienza con la interpretación del himno The Star-Spangled Banner, que todo el público canta de pie, mientras unas amazonas pasean las banderas de Estados Unidos y Wyoming. Para el que no se lo sepa, la letra del himno aparece en la pantalla electrónica como en un karaoke.
Los primeros en competir fueron los domadores de caballos, algunos de los cuales consiguieron permanecer sobre la montura hasta que unos ayudantes apaciguaban al animal, pero la mayoría terminaba por los suelos.
Después había un concurso de lazo de becerro, en el que el jinete lacea al becerro desde el caballo y después baja de él para atarle las patas e inmovilizarlo.
La parte del rodeo que más entusiasmo provocaba y la que parecía más peligrosa era la del jinete de toro, donde el vaquero tiene que intentar permanecer encima de un toro embravecido.
El espectáculo empezó al atardecer y se prolongaba ya más de dos horas, con sus descansos. En el segundo de ellos decidimos marcharnos sin esperar al final. Era ya muy tarde y, al día siguiente, tocaba madrugar para ponernos en carretera.
una ciudad del "Viejo Oeste"
En Cody también se encuentra Old Trail Town y el Museum of the Old West, la reconstrucción de una antigua ciudad del oeste, hecha con cabañas y elementos originales traídos de distintas partes del oeste americano.
El Museo de Viejo Oeste es una colección de objetos de los que formaban parte de la vida de cotidiana de los colonos, desde armas a mobiliario doméstico o los carruajes. Estos objetos se encuentran en el interior de las cabañas y casas que se pueden visitar o ver desde la puerta. Hay una reconstrucción desde una escuela hasta una funeraria.
En Old Trail Town también se encuentra la tumba de Jeremiah Johson, de cuyas aventuras se hizo la famosa película interpretada por Robert Redford.
A la salida fuimos despedidos por una simpática pareja que vivía en una cabaña siguiendo las costumbres de tiempos pasados.
visita a los dinosaurios de Wyoming
Terminaba nuestra estancia en Yellowstone y tocaba coger rumbo hacia el sur. El camino de vuelta lo hicimos por el interior del estado de Wyoming, con la idea de visitar el Museo de Dinosaurios de Termopolis y pasar por la reserva india de los Shoshones.
Thermopolys está a algo más de una hora de Cody, en medio de un paisaje desértico. Debe el nombre a sus aguas termales.
Pero es especialmente famosa por sus yacimientos fósiles de dinosaurios y su museo, situado a sus afueras, en una nave similar a la de cualquier polígono industrial: el Wyoming Dinosaur Center, catalogado como uno de los museos de dinosaurios más importantes del mundo.
El museo tiene más de treinta esqueletos de grandes dinosaurios, entre los que se encuentra el Tiranosaurus Rex.
Además de los esqueletos de dinosaurios, el museo posee una magnífica colección de fósiles de todas las eras geológicas, que incluye tanto animales terrestres como peces y aves.
La visita también incluye un traslado en autobús a uno de los yacimientos de fósiles donde se extraen los especímenes de dinosaurios que se exhiben en el museo.
ELa visita también permite acceder al laboratorio donde se limpian y montan los especímenes que se exponen en el museo.
la reserva india de Wind River
Continuando hacia el sur, nos dirigimos a la Reserva de los indios Shoshones de Wind River, con la idea de poder ver algo de la cultura ancestral de los primeros pobladores de estas tierras. Pasamos pueblos con nombres tan sugerentes como Shoshoni o Arapahoe y no vimos más que calles cuadriculadas, grandes coches y caravanas, todo bastante destartalado. De tanto en tanto, algunas personas de rasgos indios pero con ropas occidentales.
Habíamos leído que en el poblado de Fort Washakie estaba el Memorial de Sacajawea, la india shoshone que acompañó a los exploradores Lewis y Clark en su famosa expedición a principios del siglo XIX.
Hasta allí nos fuimos y, al final de una carretera de tierra a las afueras del pueblo, a la entrada de un cementerio había una simple estatua de bronce con una roca negra por delante. Ningún rastro más de la cultura india vimos por los alrededores.
De los famosos tipis, las tiendas de lona y pieles de las películas, que evocaran el pasado anterior a la colonización occidental sólo vimos uno moderno en una zona comercial. No desaprovechamos la oportunidad para tomar una foto que pone fin a lo que tenía que contar de este viaje. El resto, fue carretera hasta Salt Lake City y los siempre pesados vuelos de vuelta hasta casa.
