En nuestro viaje en familia del verano de 2.016, después de la estancia en Suazilandia, de la que ya dejé una entrada en este blog, nos trasladamos en coche a Sudáfrica, hasta la ciudad de Nelspruit, donde nos iban a recoger para un safari de cinco días recorriendo el sur del Parque Nacional Kruger.
un safari nocturno
Nos alojamos a las afueras de Hazyview, localidad cercana a la entrada Phabeni Gate del parque, en un lodge rodeado de bosque y plantaciones de macadamia.
Como ese primer día sólo íbamos a hacer un safari nocturno, nos fuimos de paseo hasta el cercano río Sabie.
El río tenía la apariencia de cualquier apacible ribera donde hacer un picnic, pero estando sentado en una roca de su orilla vi pasar a un cocodrilo que se dejaba arrastrar por la corriente panza arriba como si fuera un tronco.
De retorno al lodge, antes del atardecer pasaron a recogernos para el safari nocturno. El amanecer y el atardecer son los dos mejores momentos del día para el avistamiento de fauna, pues es cuando se muestra más activa.
El Parque Nacional Kruger tiene una longitud de 350 kilómetros de norte a sur y unos 60 de ancho. Su superficie viene a ser el equivalente a la provincia española de Cáceres. La parte sur es donde se concentra más fauna y es la más visitada por los safaris. Fue en este sector por donde nos estuvimos moviendo en los días sucesivos.
Una vez llegados a la entrada, nos cambiaron a un vehículo abierto conducido por una guía oficial del parque. Después de sus explicaciones, en las que insitió en que no podíamos sacar ninguna parte de cuerpo, incluidas las manos, fuera del vehículo, empezamos el safari con dos personas más.
Antes de que el sol se quitara completamente, pudimos ver una manada de leones descansando cerca del camino.
La noche se cerró rápidamente. Entonces, la guía nos dió dos focos potentes para que alumbráramos hacia donde viéramos puntitos blancos muy brillantes, porque esos eran los ojos de los animales que teníamos a nuestro alrededor. Todas las fotos que siguen son capturas de los videos que grabamos, de ahí su poca calidad.
En el recorrido, que fue muy fructífero, pudimos ver impalas, una pareja de hienas muy cercanas a la manada de cebras, posiblemente acechando y un grupo de búfalos machos, a los que no les molestaba nuestra presencia.
Cuando iniciamos el regreso hacia la entrada del parque, llegó el plato fuerte de la excursión, pues dimos con una manada de leones que se encontraba junto a la carretera. La guía paró el motor del coche, nos recordó de nuevo las instrucciones de no sacar ninguna parte del cuerpo fuera de él y que le informáramos de los movimientos de los leones que ella no podía ver.
El grupo se componía de dos leonas y tres machos jóvenes que, en un momento dado se pusieron muy cerca de nuestro vehículo.
Uno de los machos se sentó tranquilamente a observarnos, mientras otros dos se movían alrededor del coche fuera de nuestra vista, lo cual provocó inquietud entre algunos de sus ocupantes.
Finalmente, la llegada de otros vehículos alejó al grupo de la carretera y la escena terminó con el paso de unas cebras nada alarmadas por la cercanía de los leones.
la Panorama Route
La mañana del segundo día en el Kruger la empleamos en un tour por carretera para recorrer la conocida como Panorama Route en la provincia de Mpumalanga, que transcurre en un paisaje montañoso, pasando por angostos cañones, cascadas y formaciones rocosas pintorescas.
La primera parada fue en las cascadas del río Mac-Mac, que tienen una caída de 65 metros de altura y a las que se accede por un corto sendero pavimentado.
En el entorno del río Mac-Mac hay senderos que transcurren entre la frondosa vegetación del bosque lluvioso y que terminan en miradores hacia los acantilados, como el God’s Window.
Siguiendo la carretera hacia el norte, se llega a las gargantas y pozas excavadas por el río Blyde. Las más famosas de ellas son las Bourkes’s Luck Potholes, que se recorren por un sendero que discurre entre los estratos rocosos y puentes que salvan profundos desfiladeros.
A pesar de estar en la estación seca, el río bajaba caudaloso, formando saltos y cascadas al caer entre los desniveles de las rocas y las pozas.
Más al norte, hicimos una parada en uno de los lugares más fotografiados de la Panorama Route: las vistas desde el mirador Three Rondavels, tres pináculos rocosos llamados así porque sus siluetas semejan las tradicionales chozas africanas.ada.
El tour escénico terminó en el mirador Blyde Canyon Lower Lookout, con vistas al lago artificial formado por la presa construida en el río.
Después de un agradable almuerzo al aire libre con platos locales en la pequeña localidad de Graskop, emprendimos retorno a nuestro alojamiento en Hazyview. Los tres días siguientes serían de safaris diurnos en el Parque Kruger.
No voy a hacer un relato cronológico por jornadas, ya que todos los días hacíamos itinerarios cambiando continuamente de ruta y yendo y viniendo en busca de los mejores avistamientos.
el parque al amanecer
Los amaneceres y los atardeceres son los mejores momentos del día para los avistamientos, especialmente para los felinos y depredadores, pues es cuando se muestran más activos. Esto suponía que nos teníamos que dar unos buenos madrugones, para viajar aún de noche y llegar a la entrada del parque de los primeros, ya que se forman grandes colas en las principales puertas a primera hora.
Nuestro guía nos recogía puntualmente a las cinco de la mañana en nuestro alojamiento. A esa hora hacía bastante frío y, como el 4×4 era abierto, además de las capas de ropa que llevábamos puestas, nos proporcionaba unas gruesas mantas con las que nos tapábamos durante la ruta.
Las primeras luces del día permitían descubir el paisaje arbustivo, seco en el invierno austral, entre el que se mueve la fauna.
en busca de los "Cinco Grandes"
Uno de los tópicos de estos safaris fotográficos es ver los «big five«, o sea, los cinco animales emblemáticos de los parques africanos: elefante, búfalo cafre, león, leopardo y rinoceronte negro. Los tres primeros ya los habíamos visto en el safari nocturno. De los dos restantes, el leopardo, por lo solitario y esquivo y el rinoceronte negro por los poquísimos ejemplares que quedan, eran el objetivo para los siguientes tres días.
En los centros de información del parque había mapas por regiones donde se marcaban los avistamientos de las especies más buscadas.
El elefante africano es muy abundante en el parque, su número ronda los 15.000 ejemplares, y desde el primer momento se hicieron visibles, tanto individuos aislados como en grandes manadas.
De los grandes hervíboros, los primeros que encontramos fueron los rinocerontes, que habíamos visto los días anteriores en Suazilandia, pensando que eran muy escasos y difíciles de avistar en el Parque Kruger. En este caso, se trató de una manada de rinocerontes blancos que venían de tomar un baño y, por tanto, no contaban para tacharlos de la lista de los big five.
El elevádisimo número de búfalos del parque, más del doble que de elefantes, los hace omnipresentes en todos sus rincones, generalemente en manadas para protegerse de los depredadores.
Al tiempo que íbamos en busca de los grandes hervíboros y los depredadores, el guía paraba para mostrarnos su afición por las aves africanas, algunas muy llamativas.
De los grandes depredadores, el primero en aparecer fue el león. Un macho adulto solitario que contemplamos un buen rato cómo descansaba junto al lecho de un río, después caminó muy cerca de nosotros.
El otro de los grandes depredadores del parque, el leopardo, nos resultó mucho más esquivo, aún cuando nuestro guía, consciente de nuestro interés por verlo, puso todo su empeño en conseguirlo.Comunicados entre si por emisoras de radio, los guías se informan de los lugares de avistamientos. Cuando informaban de alguno de interés, rápidamente acelerábamos o cambiábamos de dirección para intentar llegar a tiempo.
Sólo conseguimos ver a un leopardo cuando ya se encontraba lejos de la carretera. Con el objetivo zoom de mi cámara pude tomar alguna foto..
La única ocasión en que el guía nos dejó descender del coche, fuera de las zonas autorizadas, fue para contemplar las huellas de un leopardo en la arena. Lo hicimos de uno en uno y con un ojo puesto en los alrededores.
más de la variada fauna del parque
El parque Kruger es un magnífico lugar para el avistamiento de los hervíboros africanos. Las jirafas, muy abundantes, dado que permanecen paradas y casi inmóviles durante largos ratos son fáciles de fotografíar y, en ocasiones, parecen posar para la cámara.
Tuvimos la oportunidad de verlas abrevar y comprobar lo complicado que les resulta hacerlo por sus largas patas y cuello. En este momento son muy vulnerables ante sus depredadores.
Las cebras y los ñus no se ven en grandes manadas, todo lo más en pequeños grupos. En el caso de los ñus, vimos muy pocos ejemplares y, por lo general, individuos solitarios.
El ñu es un antílope, al igual que el kudu, al que vimos con más frecuencia y, por lo general, indivíduos solitarios o en grupos pequeños.
De todos los antílopes, el impala es el que vimos en grupos mayores, a menudo mezclado con otros hervíboros, como cebras y jirafas.
El avistamiento de depredadores lo completamos con el encuentro de alguna leona y, en un par de ocasiones, con la hiena, de aspecto poco amistoso. Aunque existentes en el parque, no pudimos ver ni al guepardo ni al licaón o perro salvaje.
Los primates también están ampliamente representados en el parque, por lo general trepados a los árboles o moviéndose en grupos por la sabana.
Las charcas y orillas de los río eran de los mejores lugares para avistamientos. Allí se veían con facilidad, además de todos los grandes hervívoros, hipopótamos, facóqueros y cocodrilos.
La especie vegetal más emblemática del parque es el baobab, nada abundante en el sector sur, que es por el que nos movimos. En los recorridos que hicimos no nos encontramos con ninguno y aprovechamos el único ejemplar que vimos en una de las áreas de acampada.
En un safari fotográfico en los grandes parques abiertos, no se está avistando fauna de una manera continua. Se pasan grandes intervalos de tiempo sin ver ni rastro de animales, tan siquiera los más abundantes. Esto hay gente a la que le cansa, lo cual no es mi caso. Siempre estás a la espera de ver una escena de caza o tener un encuentro casual con aquellas especies más esquivas al ser humano.
Esta entrada no es más que un resumen muy abreviado de lo que fotografiamos y grabamos durante estos cinco días.
