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Patagonia argentina: el Perito Moreno y El Chaltén

Con el cruce de la frontera en Cancha Carrera, empezaríamos la última parte de nuestro viaje de más de tres semanas en la Patagonia.

Nuestro recorrido por la Patagonia Argentina se iba a limitar a la provincia de Santa Cruz, visitando el Parque Nacional de los Glaciares en dos puntos: el glaciar Perito Moreno en el sur y El Chaltén en el norte.

desde Cancha Carrera a El Calafate

Nos fuimos sin gran prisa desde Cerro Castillo, donde habíamos dormido, hacia el paso fronterizo en la parte chilena y nos encontramos con varios autobuses turísticos que ya hacían cola para los trámites aduaneros, que se retrasaron bastante más de lo que habíamos imaginado.

Pasada la frontera argentina en Cancha Carrera, lo siguiente era dirigirnos a la estación de servicio más cercana que estaba en la localidad de Esperanza, siguiendo la Ruta Nacional 40, ya que de gasolina íbamos con lo justo.

Un problema en esta parte de la Patagonia, tanto chilena como argentina, es el repostaje de gasolina. Habíamos recargado el depósito en la ciudad de Puerto Natales, cuando dejamos Punta Arenas y, desde entonces, sólo nos fue posible conseguir un bidón por medio del recepcionista de las cabañas en el Parque Torres del Paine y pagándolo exactamente al doble de su precio en las gasolineras.

La Ruta 40 es uno de los emblemas turísticos de Argentina. Tiene más de 5.100 kilómetros de longitud y discurre paralela a Los Andes. Nosotros la íbamos a tomar, por etapas, desde Cancha Carrera hasta El Chaltén. Todo este tramo se encuentra ya asfaltado.

Repostada gasolina en Esperanza, a un precio a la mitad que el de Chile, continuamos camino hacia la localidad de El Calafate, con el fuerte viento y el paisaje desértico y solitario que caracteriza a La Pampa.

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el paisaje desértico de la Pampa

Por estos parajes vimos bastantes más guanacos que en la parte chilena y también tuvimos la oportunidad de toparnos con algún ñandú que, hasta entonces no habíamos visto.

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un ñandú

Llegados a nuestro alojamiento en El Calafate, pasamos un rato charlando con nuestra anfitriona, que pasaba una parte del año en Argentina y otra en España. La conversación llevó a la noticia de aquel momento de los enormes incendios que asolaban Chile. Nos dijo que parte de ellos, al igual que en Argentina, se debían a la devoción al Gauchito Gil, una especie de santo no reconocido del siglo XIX cuyo culto pasó de Argentina a Chile y Uruguay. A él están dedicadas las casitas que se ven continuamente por las carreteras y que nosotros tomamos por mausoleos para los muertos en accidentes de tráfico. La gente pone velas en estas casitas, las deja encendidas y el viento hace lo demás.

La ciudad de El Calafate es un centro turístico estival muy animado, con gran cantidad de alojamientos, restaurantes y tiendas de souvenirs. Recorriéndola pasamos la tarde de nuestra llegada y dejamos la visita al glaciar para el día siguiente.

el glaciar Perito Moreno

Desde El Calafate parten las excursiones para el glaciar Perito Moreno, para los que no tienen vehículo propio. El glaciar se encuentra a unos 75 kilómetros siguiendo la carretera 11. Unos 20 kilómetros antes del glaciar está el acceso al Parque Nacional Los Glaciares, donde se compra el ticket de entrada.

El día de la excursión amaneció algo lluvioso y con bastante frío para ser verano. Nosotros nos fuimos en el vehículo propio y lo hicimos temprano para evitar, en la medida de lo posible, las grandes aglomeraciones de mitad de mañana.

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panel de bienvenida al Parque Nacional de los Glaciares

El glaciar se contempla desde unas pasarelas escalonadas en varios niveles, que permiten tener una visión del glaciar desde muchos ángulos diferentes.

Desde las pasarelas superiores hay una vista de la lengua del glaciar, que se pierde en la lejanía con el Campo de Hielo Patagónico Sur y el Cerro Pietrobelli tras él.

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vistas del Perito Moreno desde las pasarelas superiores

El glaciar Perito Moreno va a dar al lago Argentino, al que divide en dos brazos, que tienen el agua de color diferente: grisácea el lado sur (al que se llama lago Rico) y azul el lado norte (el Canal de Los Témpanos).

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panorámica del Perito Moreno con el lago Rico a la izquierda y el Cnal de los Témpanos a la derecha

El avance del glaciar hace que se forme una barrera de hielo que separa los dos brazos del lago que, cada cierto tiempo, rompe y es el fenómeno que más turistas atrae. Cuando nosotros estuvimos, la barrera estaba rota y los dos brazos del lago estaban al mismo nivel.

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el estrecho paso entre el frente del glaciar y la orilla del lago

Descendiendo a las pasarelas inferiores, nos acercamos al frente del glaciar, que queda a unos trescientos metros de distancia.

Desde el glaciar nos llegaba continuamente el sonido del crujir de los bloques de hielo que se parten por la presión y de la caída de grandes de bloques de hielo al mar. La gente suele esperar bastante rato sobre las pasarelas para intentar captar el momento de un desprendimiento. Nosotros grabamos alguna pequeña caída y el volteo de uno de los bloques ya caídos.

Hay navegaciones al glaciar desde los dos brazos del lago, pero los barcos no se aproximan demasiado. Como ya habíamos hecho las navegaciones en los glaciares San Rafael y Grey, unido a lo desapacible del tiempo, nosotros decidimos no hacerla.

Recorriendo las pasarelas inferiores del lado del Canal de los Témpanos, se tienen unas vistas lejanas del glaciar y de los bloques de hielo que dan nombre al canal.

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la vertiente del glaciar que da al canal de los Témpanos

Este sector del Parque Nacional de los Glaciares no tiene más recorridos que las propias pasarelas del glaciar y algún mirador hacia el lago Rico en la carretera. De tal manera que, después de recorrer el centro de visitantes y comido un bocadillo, emprendimos retorno a El Calafate, ya que pasaríamos noche allí.

Por la tarde nos acercamos a pasear por la laguna Nímez, a orillas del lago Argentino, un humedal con marismas donde hay una colonia de flamencos.

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colonia de flamencos en laguna Nímez

hacia El Chaltén

La segunda etapa en la Patagonia argentina y última este viaje antes de iniciar el regreso fue la parte norte del Parque Nacional los Glaciares cerca de la localidad de El Chaltén.

Despedimos la ciudad de El Calafate con un curioso control de alcoholemia a su salida que consistió en un breve interrogatorio cuya última pregunta fue de quién era hincha, si del Sevilla o del Betis, la respuesta debió equivaler a negativo en alcohol porque me dijeron que continuara sin más.

La distancia entre El Calafate y El Chaltén es de unos 215 kilómetros, que se recorren en menos de cuatro horas a través del paisaje pampeño pasando, de tanto en tanto, ante la entrada de una estancia con sus rebaños de ganado.

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una estancia pampeña

Avanzando hacia el norte por la Ruta 40, se llega a orillas del lago Viedma, donde tomamos el desvío al oeste por la carretera 23, que también está asfaltada.

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el lago Viedma

Bordeando el lago, la carretera avanza en rectas interminables con las montañas de Chaltén al fondo.

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una larga recta en la carretera 23

Hasta que se llega a los paneles que indican la llegada al Parque Nacional los Glaciares. Al contrario que en el sector del glaciar Perito Moreno, aquí los accesos a la mayor parte del parque son gratuitos. Poco más adelante se encuentra El Chalten.

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letrero indicador de la llegada al Parque Nacional de los Glaciares

El Chaltén es una pequeña villa turística desde donde parten los senderos para adentrarse en el Parque Los Glaciares. Está constituida básicamente de alojamientos y comercios y restaurantes para los visitantes.

el lago del Desierto y el sendero a la laguna Huemul

Después de pasar por nuestro hotel, nos fuimos a hacer nuestra primera ruta de senderismo. Escogimos emplear la tarde en hacer la ruta en coche hasta la Reserva Provincial Lago del Desierto y hacer el sendero de una hora hasta la laguna y glaciar Huemul.

Para llegar al lago del Desierto, se precisa conducir unos 38 kilómetros por carretera de ripio. Se cruzan varios puentes estrechos sobre los sucesivos ríos que va intersecando la carretera, que tenía bastante tráfico por haber muchos lugares de acampada a lo largo de ella.

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mapa del sector del parque llamado lago del Desierto

En el trayecto se tienen unas vistas espectaculares del Monte Fitz Roy , también llamado Chaltén, que tiene una cota de 3.400 metros, hace frontera con Chile y es la imagen icónica del sector norte del Parque los Glaciares.

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el Monte Fitz Roy con el Cerro y Glaciar Eléctrico por delante

La última parte de la carretera discurre a la orilla del río Cañadón de los Toros, dentro de un frondoso bosque, hasta llegar al Lago del Desierto, que es estrecho y muy alargado y en él se hacen navegaciones turísticas para ver el glaciar Vespigniani.

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el lago del Desierto

Llegando a la parte final del sendero hay una amplia vista del valle glaciar del rio Cañadón de los Toros.

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el valle glaciar del río Cañadón de los Toros, el Fitz Roy al fondo

Al final del sendero, que discurre por un bosque de siempreverde, la pendiente se suaviza y se llega a la orilla de la laguna Huemul, de agua color azul turquesa y con el glaciar colgante en frente.

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panorámica de la laguna Huemul con su glaciar al fondo

ETerminado el sendero, regresamos a El Chaltén. Las pocas calles que la conforman presentaban una gran animación, especialmente de gente joven venida de todas partes. Sus muchos bares estaban repletos y por las calles había gente yendo y viniendo en todas direcciones. En una plaza había un concurso de tangos, bailados por gente con ropa de deporte y de senderismo.

Se ve que las infraestructuras son precarias y llegando el invierno al parecer queda casi desierta. En el corto espacio de tiempo que estuvimos, hubo varios cortes de luz tanto en el hotel como mientras comprábamos en un supermercado y después cenando en un restaurante.

como colofón, el sendero Laguna Torre

Al día siguiente íbamos a hacer nuestra última de senderismo en la Patagonia que, en el último momento, decidimos que fuera a la laguna Torre.

Desde el propio El Chaltén salen los dos senderos más populares a realizar en este sector del Parque los Glaciares: el que va hacia el Monte Fitz Roy, llamado Sendero Laguna de los Tres y el que va hacia el Cerro Torre, llamado Sendero Laguna Torre.

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mapa de los senderos desde El Chaltén

Se trata de una caminata larga, que va a la laguna y glaciar Torre, con un recorrido ida y vuelta de 18 kilómetros y de dificultad media. Al inicio está el letrero indicativo de recomendaciones y prohibiciones, entre las que está la de llevar mascotas, incluso si van atadas, algo que también ocurre en los parques nacionales de Chile en que estuvimos previamente.

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panel al inicio del sendero

Salvado el primer repecho, empiezan a aparecer manchas de bosque y se tiene ya vista del Cerro Torre y el Monte Fitz Roy al fondo, que nos acompañará el resto del recorrido.

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por los primeros tramos del sendero

La ascensión culmina en el Mirador del Cerro Torre, habiendo salvado un desnivel de 210 metros desde el inicio. Desde aquí hay una vista espectacular de la parte alta del glaciar Torre.

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vista desde el Mirador Cerro Torre

El sendero continúa en una serie de subidas y bajadas hasta que se llega al lecho del río Fitz Roy, que discurre por una llanura de inundación llana, en la que hay que cruzar de tanto en tanto los cauces en que se divide la corriente.

 

La parte final del sendero vuelve a ser en pendiente y se abre camino entre los bloques de roca de la antigua morrena del glaciar.

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distintos tramos del sendero antes de llegar a la laguna

La coronación de la subida da paso a una bajada a la Playa de los Icebergs, desde donde hay una espectacular vista de la laguna, el glaciar y el Cerro Torre.

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playa de los Icebergs en la laguna Torre

Desde la laguna, con un cielo azul como el que tuvimos ese día, pudimos contemplar en su plenitud la otra montaña icónica de este sector del Parque los Glaciares: el Cerro Torre, una imponente aguja que se eleva a más de 3.100 metros sobre el nivel del mar.

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panorámica de la laguna Torre
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el Cerro Torre
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aquí yo, a la orilla de la laguna

El sendero continúa bordeando la parte alta de la laguna, hasta llegar al Mirador Maestri. Desde aquí es donde se tienen las mejores vistas de la lengua del glaciar Torre, que desemboca directamente en la laguna y tiñe su agua de color gris por la tierra y grava de su morrena.

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el glaciar Torre desde el sendero al Mirador Maestri

Después de pasar un buen rato en la laguna y comer un bocadillo, emprendimos el retorno que se hace por el mismo camino de ida. En total, empleamos unas nueve horas.

De vuelta a El Chaltén, aún tuvimos tiempo para acercarnos a la cascada Chorrillo del Salto, que se encontraba más que concurrida, ya que está muy próxima a la villa y se puede ir dando un paseo desde ella.

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el Chorrillo del Salto

Esta sería nuestra última visita en la Patagonia. Al día siguiente, iniciamos el retorno, cruzando la frontera en esta ocasión por el paso de Rio Turbio, donde empleamos tanto tiempo o más que en Cancha Carrera debido, fundamentalmente, al estricto control sobre entrada de alimentos que tienen los chilenos.

Hicimos noche en Puerto Natales y después, continuando hacia el sur, volvimos de nuevo a Punta Arenas, con el tiempo de hacer un buen almuerzo en uno de sus buenos restaurantes y tomar el vuelo a Santiago. Allí llegamos bien entrada la noche y, al día siguiente, tomamos el vuelo de vuelta a Madrid.

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